lunes, 7 de diciembre de 2015

Poema triste de Navidad

Poema triste de Navidad

Siempre me ha encantado la Navidad, lo que significa, lo que supone y lo que consigue transformar. Hubo un tiempo, durante mi adolescencia, en que sentía que la gente sólo era generosa, feliz, y entusiasta por estas fechas. Me repateaba que hubiese fecha de caducidad para la solidaridad y la ilusión, exactamente el 7 de enero de cada año.

En ese contexto surgió este esbozo de canción, cuando entonces componía a la guitarra. Nunca pretendió ser irreverente, sino mostrar que había una forma de vivir la Navidad que a mí no me gustaba. La rescato de mi cuaderno de bocetos desde 1997 para ti.

"Llega la Navidad
con sabor a mazapán",
villancicos en noviembre
y un poco más de lo de siempre
que ahora toca celebrar:

Que un nuevo dios nos ha nacido
importado de Estados Unidos
que anuncia coca-colas.
Y los pastores a solas
esperan la anunciación
con mil luces de neón,
mientras venden 'La Farola'.

Ya no hay oro, incienso y mirra
ni rey mago que resista
esta invasión de navidades-de-envoltorio
donde la solidaridad
no es más que un rito comercial
que cada año consumimos por los pobres...

... Pero no llores que vendrán
tiempos mejores que antes
donde el verbo se haga tanque
o soldadito o Power Ranger
y mate la inocencia de los niños.

¡Y los intermitentes guiños
inaudibles de cómplices abetos
que en cada esquina, en cada hueco
nos recuerdan que hay que comprar!

Pero jamás hay que olvidar:
portarme bien en mes y medio,
fingir que puedo ser más bueno
y decorar guay el salón.

¡Ojalá este año haya nieve
y comamos más turrón!
Rellenaré de espumillón
el triste y gélido pesebre.

Luego fui entendiendo que quien es buena gente lo es todo el año, y quién no, tampoco estaba mal que lo fueran durante al menos 3 semanas anuales. Entonces, me conformé con ver sonrisas fugaces y me pareció la mejor excusa para celebrar que la gente se convierte en buena aunque sea solo por aparentar.

Comic de Mafalda sobre la Navidad

Ahora sé que la Navidad nos invita a mirarla con ojos de niño, y sólo así podemos entender su poder transformador. Si como ellos creemos en la magia, vemos más allá de lo obvio y lo vivimos como una oportunidad de celebrar en familia, de acordarnos de todos los que están y los que no, de ilusionarnos con cada detalle...

Son fechas que vivo intensamente, ¿te pasa a ti igual? ¿te gusta la Navidad? ¿no? ¿cuál es el motivo? ¿te has propuesto redescubrirla?

5 comentarios:

  1. Honestamente no creo que haya gente insolidaria a la que le preocupe el prójimo por arte de magia dos o tres semanas al año. La gente es solidaria o no lo es y la Navidad no es tan mágica como para volvernos del revés como un calcetín. Sí puede ocurrir que gente que jamás colabora con iniciativas solidarias a lo largo del año, lo haga por estas fechas. En ese sentido estoy de acuerdo contigo: más vale eso que nada. Y, además, eso tampoco es tan diferente a colaborar con una ONG en momentos puntuales, a causa de una emergencia determinada, por ejemplo.

    Con respecto al otro tema que apuntas en el post, a lo de ver la Navidad con ojos de niño, creo que también merece la pena pararse a pensar en los "daños colaterales" de estas fechas, con los que mucha gente se manifiesta crítica. No te hablo actuar como Mr. y Mrs. Scrooges amargados, sino de poner también el dedo en la llaga de aquellos aspectos navideños en los que nos lo hemos montado rematadamente mal. Conozco a gente (me cuento entre ellos) que decide no ir al centro a no ser que sea estrictamente necesario. No odiamos la Navidad, simplemente pensamos que la ciudad no es para los ciudadanos en Navidades: las aglomeraciones no son agradables, no nos gusta que cierren determinadas bocas de metro "por seguridad" ni que los autobuses tengan que interrumpir sus trayectos cinco paradas antes del fin de línea. Conozco a personas a quienes la Navidad les pone tristes; no la odian, simplemente les hace acordarse de quienes no están, y tienen todo el derecho a sentirse como el culo incluso en un mundo en el que el buenrollismo y el pensamiento positivo están tan de moda que hasta sentirse mal acaba siendo un problema. También conozco cada vez a más gente que prefiere pasar Nochevieja y Nochebuena a solas en sus casas. Tampoco son anti-Navideños: lo que sucede es que no les apetece pasar la noche con la familia política de su hermano o de su hija, y tienen derecho a no hacerlo. Lo mismo digo sobre quienes han decidido poner fin a la hipocresía de quedar solamente una vez al año con grupos de amigos con los que quizás ya no te una nada.
    Si te gusta visitar la decoración e iluminación del centro de tu ciudad, comer con la familia, cenar con grupos de amigos o compañeros de curro, me parece perfecto. Y también me parece perfecta la actitud de quienes han decidido renunciar a algunos de los aspectos menos agradables de las Navidades. Aquí lo importante es no caer en la tentación simplista separando a la gente en anti-Navidad y pro-Navidad. Se acaba un año (con lo bueno y con lo malo que tuvo) y empieza otro (eso es motivo de esperanza siempre),¡¡que cada uno lo disfrute como le apetezca!! Contestando a tu pregunta, sí me gusta la Navidad, pero con "peros".

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    1. Me alegro que hayas comentado porque en realidad en muchos aspectos pienso como tú. No me gusta que se clasifique a la gente en estas fechas en anti-Navidad y pro-Navidad. Yo soy la primera que me encanta aunque hay cosas por las que no quiero pasar como tener que cenar con gente a la que veo una vez al año (en el mejor de los casos) o hacer 4 horas de cola para ver pasar una cabalgata. Pero me gusta la Navidad, pasear por las calles, ver las caras de los niños, disfrutar de mi familia (yo no tengo problemas con familia propia ni política afortunadamente)... Entiendo los inconvenientes pero planifico mis compras, me desplazo a horas inusuales y trato de que esos días no tenga que hacer nada en contra de mi voluntad solo porque haya que hacerlo en estas fechas.
      No pienso igual que tú en eso de la solidaridad. Yo no veo mercadillos solidarios, operaciones kilo, recogidas masivas de juguetes, galas de recaudación de dinero... o no al menos a tanta gente colaborando (que proyectos solidarios los hay a montones y a todas horas).
      El objeto de esta entrada era mostrar cómo antes me molestaba la superficialidad que también se vive en Navidad y ahora me molesta la gente que le molesta todo lo navideño (valga la redundancia). Vivamos y dejemos vivir... y a quién no le gusten estas fechas, que no las coja...
      Ah, por cierto, yo también he perdido a un ser querido recientemente, y aunque con el corazón encogido, seguiré celebrando la vida, no por el buenrollismo de moda sino porque nadie (ni la Navidad) tiene la culpa.

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    2. Ah, me olvidaba... y feliz navidad

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  2. Hola Sonia! Me encanta la Navidad y me niego a perder esa ilusión, por mis hijas, por mis padres de los que afortunadamente todavía disfruto y ¡por mí misma! porque puedes encontrar siempre algo bonito durante esos días, sin necesidad de aglomeraciones, viviendo en la sencillez de disfrutar con momentos especiales, como una cena, unas galletas caseras o unas felicitaciones hand made. Soy una friki navideña, ja, ja, ja. Muuuuuaaaa!

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    Respuestas
    1. Claro que sí, tú eres de las mías. Eso sí, ahora porque tuve mi tiempo rebelde. Feliz Navidad y disfruta como sé que haces cada año. Un beso Estela.

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