jueves, 16 de julio de 2015

Este verano, no te quemes

Será porque soy médico, porque ahora sufro en mi piel los efectos acumulativos del sol en forma de lentigos solares (manchas en la piel asociadas al envejecimiento prematuro por efecto del sol) o porque solo hace falta observar a los guiris en la playa, pero cada vez estoy más concienciada de que hay que ponerle un filtro al astro rey si no queremos que nos amargue las vacaciones.


Hace unas semanas acudí a una charla de Chus Pascual, pediatra en el Hospital Nisa Pardo de Aravaca*, y nos hablaba precisamente de los efectos nocivos de los rayos ultravioleta en la epidermis. Extraigo mis conclusiones que os cuento a modo de decálogo:

1) Edad. Niños menores de 6 meses no deben exponerse a la luz directa del sol. Es mejor buscar una sombra o cubrir su piel con ropas ligeras de algodón. Además las cremas solares son más toxicas que beneficiosas a esa edad, sus componentes pueden producir alergias o irritaciones y al llevarse las manos a la boca pueden ingerir el producto.

2) Filtros físicos: camisetas, gorros, pañuelos, sombrillas, toldos... sobre todo en menores de 6 meses. Existen prendas específicas para los niños mayorcitos que pasan mucho tiempo jugando en el agua y cremas con filtros físicos a base de pigmentos insolubles de origen mineral (que no recomiendo por su mala cosmética y su dificultad para retirarlas después).

3) Filtros químicos. Toda crema solar debe especificar el filtro UV correspondiente tanto UVA (responsables del bronceado, de las reacciones cutáneas y del fotoenvejecimiento) como UVB (implicados en el cáncer de piel y quemaduras solares). Si tu piel tarda en quemarse 10 minutos, con el protector se multiplica ese tiempo por el número del filtro.

4) Cobertura total y frecuencia de aplicación. Pon cuidado en aplicar el fotoprotector en orejas, cuello, orejas, nariz y empeine de los pies. ¡No olvides un bálsamo labial con filtro! Aplícalo 30 minutos antes de acudir al lugar soleado y renueva después de cada baño (aunque ponga que es resistente al agua) o cada 2-3 horas.

5) Horario. Evita la fotoexposición en horas centrales del día (cuando la sombra es más corta y los rayos más perpendiculares), esto es de 12 a 16 horas. Además en los bebés su centro termorregulador aún no funciona con precisión por lo que pueden sufrir un golpe de calor sin apenas darnos cuenta.

6) Caducidad. Las cremas solares también caducan. Una vez abierto el envase el producto se oxida y el filtro pierde eficacia. Si observas que los ingredientes están "separados" (aceite y agua cada uno por su lado), compactados o cuarteados, desecha el producto.

7) Fotoeducación. Es importante concienciar y educar a los niños al respecto, hazles partícipes a la hora de echar la crema. Podéis jugar a hacer formas con ella que luego tendrán que extender hasta hacerla desaparecer. También implícales a la hora de secarse tras el baño pues el "efecto lupa" favorece las quemaduras solares.

8) Factores de riesgo. Ten especial cuidado si se tiene la piel muy blanca (fototipos bajos), muchas pecas o numerosos lunares "raros", si hay antecedentes familiares de cáncer de piel o una historia de exposición solar frecuente en los primeros años de vida.

9) Protege los ojos. El agua y la arena reflejan la radiación ultravioleta. Usa gafas con lentes homologadas y que cumplan la normativa vigente en la Unión Europea para prevenir el desarrollo precoz de cataratas.

10) Quemaduras. Si aún así, por el motivo que fuere, tu hijo se quema, aumenta su hidratación cutánea con cremas hipoalergénicas 'after sun' que aportan componentes calmantes y antiinflamatorios (como la enoxolona) sobre una base refrescante de menta. Ofrécele abundantes líquidos y duchas con agua fría. Si pica o duele, recomendables antihistamínicos o ibuprofeno. Y siempre, ante la duda, consulta a un médico.

Deseo que estés teniendo un verano radiante y te sirva mi decálogo para "cuando calienta el sol, aquí en la playa"... ¿algún truquillo para ampliar la lista?

*Encuentro en colaboración con Avène España en su campaña Salud y Sol.

4 comentarios:

  1. La de barbaridades que hemos cometido antes pero hay que educar como bien dices, de los problemas del sol.
    Muy buen post
    Un beso
    Isabel

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Isa. En nuestra cultura, estar moreno es signo de salud mientras en oriente no dejan trozo de piel visible que pueda quemarse. Ni tanto ni tan calvo pero es que lorenzo cada vez pega más fuerte...

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  2. Hola Sonia!! soy una obsesionada de la protección solar con las niñas, las llevo a la playa con un blanco nuclear por la crema de protección total que les echo. La mayor este verano, que con catorce ya le apetece coger un poquito de color, se pasó todas las vacaciones protestando porque se fue con el mismo tono que llegó, ja, ja, ja. La convencí explicándola que así no tendría arrugar, ¡pobre! ja, ja, ja

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    Respuestas
    1. Jajaja Estela. ¡¡Con catorce años y hablándole de arrugas!! Es injusto pero es verdad que si no vuelves moreno parece que no te has ido de vacaciones...

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